¿Qué difícil es describirse a uno mismo, no? ¿Cómo poner en palabras todo lo que se siente? Prometemos intentarlo.
Nuestra historia comienza el 19 de marzo de 2020, cuando el mundo se detuvo por la pandemia. En ese momento éramos dueñas de un salón de fiestas infantiles llamado La Casa del Sol, en Villa Adelina. Lo amábamos profundamente: ver crecer año a año a los cumpleañeros era una de nuestras mayores alegrías.
Pero la realidad cambió y, tras meses muy duros, con mucho dolor tuvimos que cerrar sus puertas.
Fueron tiempos difíciles, tanto emocional como económicamente. Guille, mamá y motor de esta historia, trabajó incansablemente para salir adelante. En medio de ese caos, casi sin buscarlo, apareció una oportunidad: la soldadura. Lo que comenzó como curiosidad se transformó en pasión, estudio y mucho esfuerzo.
Los primeros productos nacieron en el patio de casa, en un espacio pequeño e improvisado, pero lleno de ilusión. Con trabajo constante y una enorme determinación, llegó el primer local en el Puerto de Frutos. Había que empezar de cero, llenar el espacio y confiar. Y funcionó.
Con el tiempo me sumé yo, Charlotte, acompañando el proyecto en ventas, atención al cliente y comunicación. Sin darnos cuenta, hoy contamos con cuatro sucursales en el Puerto de Frutos y un taller propio, desde donde fabricamos cada una de nuestras piezas con dedicación y amor por los detalles.
En Enki Decoraciones creamos lámparas y colgantes pensados para transformar espacios y hacerlos únicos. Creemos que cuando uno trabaja con pasión, los caminos se abren solos.
Gracias a cada persona que nos acompaña, confía y elige lo que hacemos.
Enki no sería nada sin ustedes.